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miércoles, 12 de octubre de 2011

Poeta, pobre poeta...


Poeta, pobre poeta, ¿eres tú 
quien escribe canciones a la luna? 
Hace ya mucho mis ojos se escarcharon 
sobre los naipes, el vino y el amor.
¡Oh, cómo trepa la luna por la ventana
con su luz hermosa que punza las pupilas…!
He apostado a la dama de pique
pero jugué con el as de corazón…

Serguéi Yesenin

No clamo, no lloro...


No clamo, no lloro ni me lamento,
todo pasará, como el humo de los manzanos blancos. 
Atrapado entre la vejez del oro, 
ya nunca más regresaré a la juventud.
Ya no volverás a latir como antes, 
tú, corazón tocado por el frío, 
ni te atraerá recorrer descalzo 
el país de los abedules de percal.
Y tú, espíritu vagabundo, 
cada vez con menos fuerza 
agitas la llama de los labios. 
¡Oh, mi perdida lozanía,
el ímpetu de la mirada y el torbellino de los sentidos!
Ya mis anhelos son más humildes.
Vida, ¿eres tú? ¿O he soñado contigo?
Cabalgué en el corcel rosado
cual sonoro amanecer de primavera.
En este mundo todos somos pasajeros. 
El cobre silencioso se vierte de los arces. 
Sé bienaventurado eternamente 
tú, que pudiste florecer y morir.

Serguéi Yesenin

domingo, 9 de octubre de 2011

Hasta pronto, amigo mío...

Hasta pronto, amigo mío, hasta pronto, 
querido mío, te llevo en el corazón. 
La separación predestinada 
promete un nuevo encuentro.
Hasta pronto, amigo mío, sin gestos ni palabras, 
no te entristezcas ni frunzas el ceño. 
En esta vida el morir no es nuevo 
y el vivir, por supuesto, no lo es.

Serguéi Yesenin

jueves, 6 de octubre de 2011

¿Dónde estás, hogar lejano...?

¿Dónde estás, dónde estás, hogar lejano
tras la nieve cobijado?
Azul, mi azul florecilla
y la arena sin pisadas
¿Dónde estás, dónde estás, hogar lejano?

Canta un gallo tras el río. 
Cuida el pastor la majada 
y desde el agua relumbran 
mis tres estrellas lejanas. 
Canta un gallo tras el río.

El tiempo –molino de viento–
deja caer en la aldea 
el péndulo de la luna 
que esparce sobre el centeno
una leve lluvia de horas. 
El tiempo –molino de viento.

Esta lluvia de mil flechas 
giró en las nubes mi hogar, 
cortó la azul florecilla 
y holló la arena dorada. 
Esta lluvia de mil flechas.
 
Serguéi Yesenin

miércoles, 5 de octubre de 2011

Ha llegado ya la tarde...


Ha llegado ya la tarde, brilla
el rocío sobre la ortiga.
Me encuentro junto al camino
apoyándome en un sauce.

La luz grande de la luna 
cae sobre nuestro techo. 
Escucho en la lejanía 
el canto del ruiseñor.

Todo es hermoso y tibio
como el invierno junto al horno. 
Los abedules se duermen 
como cirios enormes.

Más allá del río,
más allá de los linderos, 
toca el guardia soñoliento 
una apagada matraca.

Serguéi Yesenin