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martes, 9 de agosto de 2011

Las Elegías de Duino -La primera elegía ( fragmento )-


             ¿Quién si yo gritara, me escucharía entre las órdenes
                        Angélicas? Y aun si de repente un ángel
Me apretara contra su corazón, me suprimiría
Su existencia más fuerte. Pues la belleza no es nada
Sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces
De soportar, lo que sólo admiramos porque serenamente
Desdeña destrozarnos. Todo ángel es terrible.
Así me contengo, y me ahogo el clamor de la garganta
Tenebrosa. Ay, ¿quién de verdad podría ayudarnos? No
Los ángeles, no los hombres, y ya saben los astutos
Animales que no nos sentimos muy seguros en casa,
Dentro del mundo interpretado. Nos queda quizás
Algún árbol en la loma, al cual mirar todos los días;
Nos queda la calle de ayer y la demorada lealtad
De una costumbre, a la que le gustamos, y permaneció,
Y no se fue. Oh, y la noche, y la noche, cuando vino el viento
Lleno de espacio cósmico nos roe la cara:
¿para quién no permanecería aquélla, la anhelada,
La tierna desengañadora, ahí, dolorosamente próxima
Al corazón solitario? ¿Es más suave con los amantes?
Ay, ellos sólo se ocultan uno a otro su suerte.
¿Todavía no lo sabes? Arroja el espacio que abarquen
Tus brazos hacia los espacios que respiramos; quizá
Los pájaros sientan el aire ensanchado con un vuelo
Más íntimo.

Rainer Maria Von Rilke
Traducción José Joaquín Blanco

martes, 16 de noviembre de 2010

La canción de la estatua

¿Quién es el que me quiere de tal modo
que rechaza su amada vida?
Si se ahoga en el mar alguien por mi,
de vuelta estoy entonces de la piedra
a la vida, en la vida redimida.

Tengo anhelo de sangre rumorosa.
la piedra está muy quieta.
Sueño la vida: es buena.
¿Alguien tiene el valor
mediante el cual yo voy a despertar?

Y si llego a la vida alguna vez,
la que me da todo lo más dorada.

en soledad entonces lloraré,
lloraré por mi piedra. ¿Qué me sirve
mi sangre si madura como vino?
No puede desde el mar llamar al único
que es quien más me ha querido.

Rainer maria Von Rilke

viernes, 12 de noviembre de 2010

Melancolía de muchacha

Se me ocurre pensar en un jinete joven
casi como en un viejo dicho.

Que venía. En el bosque a veces viene
la gran tormenta así para ocultarte.
Que iba. Y así te deja solitaria.
La bendición de las grandes campanas
a menudo en mitad de la oración
Y entonces gritar quieres en la calma,
pero tan sólo lloras quedamente
hondo dentro de tu fresco pañuelo.

Se me ocurre pensar en un jinete joven
que va lejos, armado.

Era muy blanda y fina su sonrisa:
igual que resplandor de marfil viejo,
como nostalgia o nieve navideña
en patio oscuro, o piedra de turquesa
en que se engarzan unas claras perlas,
como claro de luna
en un libro querido.


Rainer María Rilke

domingo, 3 de enero de 2010

Todos cuantos te buscan te tientan...

Todos cuantos te buscan te tientan.
Y quienes te encuentran te atan
al gesto ya la imagen.

Yo en cambio quiero comprenderte
como te comprende la tierra;
con mi madurar
madura tu reino.

No quiero de ti vanidad alguna
que te demuestre.

Sé que el tiempo
no se llama como tú.

No hagas por mí milagros.
Da la razón a tus leyes
que de generación en generación
se tornan más visibles.

Rainer Maria Von Rilke Versión de Adrián Kovacsics