domingo, 14 de octubre de 2012

Absoluto amor



 Para Carolina

Nos amamos noche & día
A fuego lento & a mordidas
A vulva abierta/ humedeciéndonos
Empantanados en rocíos
Chemos del cuerpo & el espíritu
Vientre al hombro / desgajados
A ramalazos innombrables
Contagiándonos de arterias a mollera
De túneles de esferas/ Cuacuacuá
Explotando con 1000 rostros
Con ternura de astros de amor- vicio
Muerto el orden en el cáliz de los vientos
que asesina anestesias
Debrayados/ minadísimos
Dando & dando mediasvueltas en las tercias del placer

Animales diluviantes
Abrazados a 1 espasmo- crin & espuela
Enervados ígneos gamos
Pandilleros sexcotiales
Astronautas del abismo
1 sola brasa: voz de incendio
Bailoteando en los rodeos
/Navajazo escaldacueros/
Flor de carne huracanada

Tú bien sabes que nos consta

Horas- lluvias/ risas gárgaras
Besos- cisnes/ embestidas a las nubes- tiro a muerte
Cuánta vida acrisolada

Labios- dagas
Labios- cumbias
Coralíferos impulsos deslizándose en la Nada

Joyas vivas de la hipnosis
Demenciales cabalgatas
Sin ceder ni 1/2 orgasmo
Sin bajar vencido a tierra
Sólo amando que no es fácil
Empujando cada instante
Desafiando muchedumbres/ autos ciegos/ basureros
de zoológicos
Nadjas bestias de la entrega
Mandarriazos de deseo: carne abierta: flor de carne.

Mario Santiago Papasquiaro

sábado, 13 de octubre de 2012

Puerto Ray Bradbury

Zarpan los alucinados
tras los dedos de esa luna
que se bebe a sí misma con fanatismo vampiro
Sin costillas / ni casa
con más cejas que lana
con más boca que traumas
sin estéreo de risas ni televisivas fanfarrias
El gatillo de su desnudez es su nave / por ahora zumbando
Entre perros-artistas & putitas de arándano
En cañadas de azufre desenredan las piernas
sus orillas las nutren
con mujeres curadas en barricas de vulva
En el culto al San Trago
barrenando paredes / desabrigando al idioma
Con 1 suave estallido los rodean las manzanas
Flores de Samotracia
por sus sienes / pelean
por su semen de mármol
sus insomnios zancudos
& el jabalí de su exilio que ningún cosmos reclama
Zarpan los alucinados
Como ratas sin musa
En sus cantimplortas la maciza ternura hace olas
& claro que hay cuero / cachete & hasta tripas comunes
Avisperos de noche en el burdel de la historia
Apenas la peste arrecia jalan silbando
sacuden trotando su mínima cobija de sombra
1 sartén que les sirve para afeitarse los paisajes
& zarpan aunque ni Nadjia los siga
Del festín a los charcos
del museo al Big-Bang
La estación Invalidez se les aleja en el vuelo
Pero ellos / trotando
Le mientan la madre a toda silla de ruedas
a toda Mona Lisa sentada
a todo Da Vinci cobrando
La horca del hueso no los tienta ni rasga
Su amanecer es travieso
Jadeo de islas griegas
Comunión de galaxias
Más allá de estos lunares & estas ronchas que arden
Como en duro calzón de Campeón sin Corona


Mario Santiago Papasquiaro

viernes, 12 de octubre de 2012

Arponeada la luna



 Me duele la gangrena con las lluvias 
el resplandor de existir : mi isla plena de ansias
el madrazo tatuado / el anclado sopor del altiplano 
  & tolteca crecí / aunque mareado 
acosado por lentos cementerios 
dentelladas reales : explosiones sin freno 
que no son aún visión o embrión de mi astrolabio 
Están meando las cuijas
está herido el umbral 
mi infracueva sin párpados no resiste rendijas 
Que la luz pinte puentes 
que mis peces impulsen 1 motín / 1 trastorno 
Que no haya ya niebla 
que renazcan los ojos 
Arponeada la luna remaremos a ratos 
no le aunque el derrengue / el alacrán de la ira
Donde magia mana cae la gota erecta 
zumba el rocío en el andrajo 
& si hay camino opuestos / los une el imán del alba
 Mario Santiago Papasquiaro

jueves, 11 de octubre de 2012

Popocatepétl rodante

Te habías vuelto 1 eminencia en asuntos de relámpagos
Llamabas a la vida: auto de alquiler descontinuado
Fuente de la que la especie ha perdido la llave & el drenaje
Llorabas pero sin salpicar más allá
del acullá
A la hora del desmadre & el eructo
((Cuando besa el dolor con taladro & cámara antigases
cuando coge el dolor & coge & coge & no se sale))
Te ponías a leer en voz bien alta Los días terrenales &
El apando
La risa te brotaba como 1 pedo
¿Qué le pide 1 mezquita a mi agujero?
Rosita Alvírez hubiera sacado a bailar a Malcolm Lowry
Qué le pide Niagara Falls a mis gargajos
¿Te imaginas a Simón Blanco encuerándose en Woodstock?
¿O 1 invasión nuestra / pero nuestra en Pancrasio Nacional
escoltados no por tanques zacapoaxtlas u ovnis de la sierra
de Guerrero
sino por 1 carro de Bacardí & de 1 cocas?
¿Te imaginas a ti mismo / tú tú tú no te hagas güey
derribando con la pura sonrisa 1 manicomio
brincoteando como sapo cantarranas sobre el cráneo-cenicero
de enfermeras y loqueros?
El orín de la felicidad desviaría el calmadísimo corazón
del Sena hasta Siberia
La revancha de Biafra / el rugido arterial de Bangladesh
Otra vez las cabalgatas
El viento meco que sacó de su raíz a Anenecuilco
Janis Joplin surfeando sobre un palanquín de ácido
desde las coladeras lagañosas de ultratumba
Qué beduinas / qué odaliscas
Qué colmillo de marfil se nos pondrían la baja piel /
nuestras viditas
La muerte domada & sin paperas
Los micrófonos quemados por la música
La adrenalínica canción del suave hartazgo
ovacionando clitorianamente las maromas
la chaplinesca devoción de sus cantantes
La raza tocha zafadísima -por fin- de tirantes
& andaderas
Abracadabras rumiando sus boutades a toda hora
Charleville visitado por hordas de estrellitas venidas
de otro costal & otras harinas
El puritito crucigrama desnudísimo / sin la claustrofóbica
presión de las casillas
El licor creciendo cual laguna de volcán
por la mutante caprichosa voluntad de árboles
que se llamarán momentáneamente Vamos ai metamorfosis
Vamos ai metamorfosi
s / era el grito con el que fuere
como fuere saludabas a la luz
& mandabas a volar a doña enana oscuridad de un zapatazo
Vamos ai metamorfosis / ya estás muerto
Tiroloco Mc Grow ya sin sombrero
Te agrietaron las redes
te enlodaron / te movieron pingos bestias
tu placer & tu dominio
tu yerbita lubricada / las plantitas curativas de tu cancha
Como agitado por convulsiones entrabas & salías
violabas tus karmas digestivos
el maquillado candado aplastabesos con el que terminaron
enfangando tu aire
reduciendo a astillas el delirante hidroavión de tu cirrosis
Quita tus garfios de encima Catatonia
escribías / ya con el dedo con el gesto: con el reto
((La rutina: stanca
la pasión subleva
el vivir es prieto))


Pero aún tus pasos suenan
tu saliva empuja
Travesuro Oxígenis
Calamar del Dharma
Fedayín del hígado
Marrakesh ataca
Jesúsluis no huiste
tu fandango aún zumba
tu calor larvea
tus mordidas ruedan
Monseñor Jalisco :: tequilero sincho
Fumigaste artritis
maraqueaste oídos
te esculpiste hondo
Sin pelear peleando
sin cantar cantando
Optimista nunca
La basura es cruda
el orín es blando
el amor nos huye
las palizas pintan
los hoyancos llueven
la ciudad placenta / nuevos mapas urgen
Hasta el San trago truena
desesperar revuelca
tus amigazos tiemblan
abrir brechas cuesta
Traigo el corazón de punta / me avisaste 1 día
Me he resistido al washing: al refrigerador de púas
Nadaría lo juro / como tiburón malgache
si se me encendiera el cómo
Gasolinas: siento
Masticaciones: púrpuras
Colibríes: en coro
Nevermore me indigna
A Allan Poe: lo sigo
Aunque se me enzopilote el miedo.


Mario Santiago Papasquiaro

domingo, 7 de octubre de 2012

El verdadero detective


Su verdadero nombre fue José Alfredo Zandejas, nació en México en 1953 y murió en la misma ciudad 35 años más tarde, después de un agitado y famélico periplo por Barcelona, París y Tel Aviv. Desde muy joven adoptó el nombre de Mario Santiago, al que más tarde agregaría el apellido Papasquiaro (en homenaje al político y revolucionario José Revueltas, cuya localidad natal se denomina Santiago Papasquiaro). Ni su nombre de nacimiento ni el alias que escogió le dieron tanta celebridad como el que le puso Roberto Bolaño en Los detectives salvajes (1998): Ulises Lima. En efecto, Mario Santiago fue quien, en 1975, fundó junto a Bolaño -y otros poetas cuyo número y nombre siguen siendo materia de controversia- el movimiento denominado "infrarrealismo" en la realidad y "real visceralismo" en Los detectives salvajes, la novela que, veinte años más tarde, lo convirtió en leyenda. El movimiento formó parte del ímpetu de rebelión que dominaba la época, desde el Mayo Francés a los grupos revolucionarios en América Latina y las últimas reverberaciones de la vanguardia artística y poética. La irreverencia estaba de moda, pero no en México, donde el sistema intelectual mantenía una visible sujeción al estamento político oficial. Los infrarrealistas rechazaban el papado poético y cultural de Octavio Paz, en quien veían al intelectual orgánico de un sistema político inmóvil y falaz. En su lugar reivindicaban la actitud del estridentismo, el movimiento poético mexicano que emuló el espíritu del surrealismo francés. Según cuenta el infrarrealista José Vicente Anaya, una de las más sonadas performances del grupo consistió en provocar la expulsión de varios de sus miembros de una lectura de Octavio Paz y David Huerta. Precisamente Anaya publicó recientemente un estudio sobre Concha Urquiza (Brota la vida en el abrazo, Cuadernos de Veracruz, 2007), personaje fascinante y poeta de un peculiar y grandioso misticismo, que en la novela de Bolaño inspira la figura de Cesárea Tinajero, a quien los "detectives salvajes" van a buscar a Sonora (aunque, en realidad, Urquiza había muerto ahogada en Baja California muchos años antes,en 1945).

El narrador de Los detectives salvajes -un chico de 17 años que escribe sus primeros versos- dice: "Belano y Lima me miraron y dijeron que sin duda yo era un real visceralista y que juntos íbamos a cambiar la poesía latinoamericana". Y también, con el mismo tono de cándida ironía, al intentar responder a una compleja cuestión de métrica clásica: "El único poeta mexicano que sabe de memoria estas cosas es Octavio Paz (nuestro gran enemigo)". Pero en aquellos años setenta los realvisceralistas o infrarrealistas se tomaban muy en serio su credo, que queda resumido en buena medida en el título del prólogo de Jeta de santo, firmado por Mario Raúl Guzmán: 'La bendición de la insensatez'. La poesía de Mario Santiago es vitalista, juvenil hasta el final, hirviente de la romántica fascinación del poeta por sí mismo. Se abre con un festejo fervoroso de los procedimientos característicos de la vanguardia: el cultivo de la imagen audaz -"acampados en los párpados magnéticos del aire", "nubes de preguntas patean casas"- y de la invención neológica -"callejón de muervida", "estetoscopiando el polen". Y va hacia un aliento más ambicioso, que aglutina la influencia del surrealismo con la de Allen Ginsberg, con versos como consignas que parecen empezar en Baudelaire, Juan Ramón Jiménez y Ezra Pound, y terminar en un delirio lisérgico rico en erotismo y escatología: "En mi breve Paraíso no crecen básculas ni encíclicas" (el poema se titula 'Saliva de San Juan Autista'), "en la cima de simia sima"; "Ojos de muerto en vida / Olor a isla infartada yema a yema / Puente roto entre la lágrima & la peste / Luna de miel de los mocos & el esperma". El último largo poema de este libro, 'Consejos de un 1 discípulo de Marx a 1 fanático de Heidegger' -que, obviamente, nada tiene que ver con ninguno de esos ínclitos nombres-, muestra el máximo soplo de esa flama verbal que quiere fundir todas las cosas del mundo, donde "el gordo & el flaco" bailan con Guido Cavalcanti y Huckleberry Finn. Jeta de santo es el documento de una época del que conocíamos sus derivados ficcionales y ahora tenemos su primigeniomagmalírico.
Edgardo Dobry
Publicado en suplemento Babelia de El País.
10 de enero del 2009.

Revista Literaria Escarnio N°32



La edición corresponde al especial anual de la revista, en esta oportunidad la revista tiene un formato de bolsillo. Los textos incluidos son de los editores de la revista: Fernando Vargas, Pía Ahumada y Daniel Cortés Ramos. El lanzamiento de este número se realizó el día 17 de agosto, en Bar Chancho Seis, Santiago. Agradecemos a André Meyer y Patricio Fernández por invitarnos a su ciudad.