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lunes, 16 de julio de 2012

IV. Aquí hace mucho tiempo bailaba Halicarnaso...

Aquí hace mucho tiempo bailaba Halicarnaso
las Nereidas bailaban
yo bailaba.

Pero las cosas mueren
no por lluvia ni viento ni terremoto o turco,
sino cuando la vida deja de poseerse
y el amor.

Hoy volví a este lugar
y a la cuádruple cabeza de caballo:
vive el trabajo, no el trabajador.

¡Friso animado, Fidias muerto!

Estas cuatro cabezas, pero
¿y el cincel y el antebrazo de los escultores?

Aquí está la Nereida
no mi cuerpo.

Aquí está el Partenón
¿y Fidias, dónde está?
Sus hijos siguen
abrazados a cabezas de mármol,
como yo a este lugar.
Ha pasado la vida
y la danza.

Félix de Azúa

El destino

El destino lavado con la marchitación de las vírgenes 
el licor perfumado manado entre las grietas
hasta la frente olímpica;
fuentes cada vez más oscuras densas y quemadas
abren paso al despojo del cuerpo,
un harapo peinado con la espina de un lucio.

Resplandecientes cuadernas de la puerta
acosada por orientales lagartijas
e inscripciones para la vergonzosa procesión
que ya nadie lee nadie anota en sus cuadernos
crujientes desmigajados lápices de grafito
o exclamaciones.

nadie para escuchar el eco cóncavo del firmamento testigo,
y sus palabras blancas alfareras de la lluvia
propician la floración de arena y fango,
éxtasis de mayo brotando gélidamente
en los azules saltos de un fuego

Félix de Azúa

La canción del estudiante

Flores gemelas nacen entre tus alas
eres jardín florido prado florecido
y me ves topo oscuro
flores de caramelo y me ves oso hormiguero.

Europa es cosa nocturna
los vikingos por el Partenón
los aqueos entre tulipanes, no puedo seguir leyendo
es preciso ir a jugar con los faisanes.

Mis amigas en la cárcel mis padres en la capilla
déjame cubrir tu vientre de mantequilla,
oruga de la col, mariposa de la leche
debieras de ser venenosa.

Nietos de Von Hoffmanstaal
¡ah tenebrosos artistas!
mis camaradas muertos y sus senos aplastados
decorando la autopista.

Ya no tengo a nadie más, Stalin en el sanatorio
y los griegos han ahorcado a Esquilo
dame tus muelas y dientes sucio cocodrilo
jardín hollado prado ennegrecido.

 Félix de Azúa