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viernes, 9 de noviembre de 2012

Revista Literaria Escarnio N°35

Revista Escarnio n°35. Primera revista de la categoría “PELIGROSA”. Contiene recomendaciones para consumir hachís por Baudelaire. Razones para legalizar la cocaína por Aleister Crowley. Un fragmento de la novela erótica de Alfred de Musset, que narra una orgía en donde intervienen un grupo de monjas, un asno y un sujeto condenado a muerte por las religiosas. Por último, un capítulo del libro DDT, del famoso mangaka Suehiro Maruo. Disponible para ser descargada en formato pdf en el blog de la revista.



miércoles, 12 de octubre de 2011

Letanías de Satán

Oh tú, el Ángel más bello y asimismo el más sabio
Dios privado de suerte y ayuno de alabanzas,

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Príncipe del exilio, a quien perjudicaron,
Y que, vencido, aún te alzas con más fuerza,

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que todo lo sabes, oh gran rey subterráneo,
Familiar curandero de la angustia del hombre,

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que incluso al leproso y a los parias más bajos
Sólo por amor muestras el gusto del Edén,

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Oh tú, que de la Muerte, tu vieja y firme amante,
Engendras la Esperanza ¡esa adorable loca!

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que das al proscrito esa altiva mirada
Que en torno del cadalso condena a un pueblo entero

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú sabes las guaridas donde en tierras lejanas
El celoso Dios guarda toda su pedrería,

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, cuyos claros ojos, saben en qué arsenales
Amortajado el pueblo duerme de los metales,

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, cuya larga mano disimula el abismo
Al sonámbulo errante sobre los edificios,

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que, mágicamente, ablandas la osamenta
Del borracho caído al pie de los caballos,

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que por consolar al débil ser que sufre
A mezclar nos enseñas azufre con salitre,

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que imprimes tu marca, ¡oh cómplice sutil!
En la frente del Creso vil e inmisericorde

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que en el corazón de las putas enciendes
El culto por las llagas y el amor a los trapos

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Báculo de exiliados, lámpara de inventores,
Confidente de ahorcados y de conspiradores,

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Padre adoptivo de aquellos que, en su cólera,
Del paraíso terrestre arrojó Dios un día,

¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Oración

Gloria y loor a ti, Satán, en las alturas
Del cielo donde reinas y en las profundidades
Del infierno en que sueñas, vencido y silencioso,
Haz que mi alma, bajo el Árbol de la Ciencia,
Cerca de ti repose, cuando, sobre tu frente,
Como una Iglesia nueva sus ramajes se expandan. 
baudelaire 
Charles Baudelaire

viernes, 19 de noviembre de 2010

VIII - El Perro y el frasco

“–Mi lindo perro, mi buen perro, mi querido perrito, acércate y ven a respirar un perfume excelente que compré al mejor perfumero de la ciudad”.
Y el perro, meneando la cola, que es, según creo, en estos pobre seres, el signo que corresponde a la risa y a la sonrisa, se aproxima y posa curiosamente su nariz húmeda sobre el frasco destapado; luego, retrocediendo súbitamente con espanto, me ladra, a manera de reproche.
“–¡Ah!, perro miserable, si te hubiese ofrecido un paquete de excrementos, lo habrías olisqueado con delicia y quizás hasta lo devorabas. Así, tú también, indigno compañero de mi triste vida, te asemejas al público, al que jamás se le deben presentar delicados perfumes que lo exasperen, sino indecencias escrupulosamente elegidas”.

Charles Baudelaire. El Spleen de París.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El cupido y el cráneo


CXVII

(Vieja viñeta)

Cupido está sentado sobre el cráneo
De la Humanidad,
Y sobre este trono el profano,
Con risa desvergonzada,

Sopla alegremente burbujas redondas
Que suben en el aire,
Como para alcanzar los mundos
En el fondo del éter.

El globo luminoso y frágil
Toma un gran impulso,
Estalla y escupe su alma sutil
Como un sueño dorado.

Escucho al cráneo, en cada burbuja
Rogar y gemir:
—"Este juego feroz y ridículo,
¿Cuándo debe concluir?

Porque lo que tu boca cruel
Desparrama en el aire,
Monstruo asesino, es mi cerebro,
¡Mi sangre y mi carne!"

1855.